top of page
IMG_4237.HEIC

Cómo surgimos

Así es como todo comenzó...

Cuando todo parecía estar bien… pero no lo estaba.

​Durante años, me dediqué a servir a otros. Como intérprete médica y coach, estuve presente para familias en crisis — creando espacios seguros y puentes de comunicación. Ayudando a las personas a navegar sus momentos más difíciles. Pero estaba a punto de enfrentar el momento más difícil de mi vida.

 

El momento en que todo se detuvo.

Mi hijo comenzó a tener pensamientos suicidas.

​El ser humano que más amaba en este mundo — mi hijo — quería morir. Ya no soñaba con el futuro. Ya no se imaginaba siendo científico, arquitecto, ni entrando a la Fuerza Aérea. Estaba haciendo planes para quitarse la vida. Mi mundo se detuvo.

​

Me apoyé completamente en los profesionales de la salud, aterrada de que cualquier cosa que dijera o hiciera pudiera empeorar las cosas. Entregué mi poder, esperando que ellos lo "arreglaran" y me lo devolvieran sano y salvo. Pero no es así como funciona la vida.

Cada noche, caminaba de puntitas hasta su cuarto, aterrada de lo que podría encontrar. Le tocaba los pies, la cara — rezando para que estuvieran tibios. Rezando para que siguiera vivo.

​

El momento en que dejé de esperar.

Después de semanas viéndolo deteriorarse, algo se rompió dentro de mí.

Me di cuenta de que nadie iba a venir a salvar a mi familia. Si él iba a sanar — yo tenía que convertirme en la madre que él necesitaba. No la madre que me enseñaron a ser. No la que el mundo decía que debía ser. La que él necesitaba.

​

Así que me sumergí de lleno. Libros. Podcasts. La Biblia. Investigación. Charlas TED. Terapia. Oración. Pero más que todo — aprendí a confiar en Dios y en mí misma. En que Él me había dado las herramientas necesarias para salvar a mi hijo.

Dejé de delegar mi poder. Me convertí en la experta en mi hijo. Me gané un doctorado en ser su madre.

​

Reconstruimos. Juntos.

Empecé a hacerle mejores preguntas. A escucharlo con todo mi ser — no solo con mis oídos. A tomar en serio sus pensamientos — incluso los más oscuros.

Despedí a los profesionales que no eran los indicados. Encontré a los que realmente lo veían — los que veían quién era él de verdad.

Construimos límites juntos. Reglas. Consecuencias. Y él fue parte de cada decisión. Entendió el porqué. Se sintió escuchado. Importante. Tomado en cuenta.

Poco a poco — a través de conversaciones profundas y pequeños momentos del día a día — empezó a ver su propio valor. A entender que el mundo lo necesita. Que tiene una misión en este mundo que nadie más puede cumplir por él. Que su vida importa.

​

Y yo, a través de errores, disculpas y un crecimiento que nunca termina — aprendí a criarlo con intención. Solté la culpa. Me hice cargo de lo que podía controlar y dejé el resto a Dios. Me perdoné a mí misma. Y me comprometí a crecer junto a él.

Porque mientras él evoluciona, yo también debo hacerlo.

 

Esta es la razón por la que hago este trabajo.

La vida eventualmente me dio la oportunidad de acompañar a otras familias que caminaban por este mismo sendero. Grupos de apoyo. Espacios seguros. Sanación en comunidad.

Y lo vi una y otra vez: Cuando los padres se levantan y toman acción — las familias sanan.

Me certifiqué como Coach de Vida y Crianza porque recuerdo cuánto hubiese deseado tener a alguien así durante nuestra crisis, la soledad devastadora. Necesitaba una guía. Una mentora. Alguien que ya hubiera caminado este camino y pudiera haberlo hecho más corto, más claro y menos aterrador para mí.

Quiero ser esa persona para ti.

 

No tienes que hacer esto solo/a.

​Este camino es difícil. La depresión no desaparece de un día para otro, se convierte en algo con lo que tu hijo aprende a vivir, a navegar. Y tú, como su padre o madre, tienes que aprender a caminar a su lado sin perderte en el proceso.

Y esto es lo que sé con certeza: Tu hijo no necesita un padre o madre perfectos. Te necesita a ti — presente, firme y dispuesto/a a liderar.

Eso es exactamente lo que construimos juntos.

​

No puedo esperar para escuchar tu historia. Y sería un honor andar este camino contigo.

Trabajemos juntos

una foto de dos niños cocinando un pastel con los ingredientes frente a ellos en una cocina
  • TikTok
  • Youtube
  • Instagram
  • Facebook
Una foto de varias personas uniendo sus manos y un letrero que dice vamos a darle con todo

Felicidades por este primer paso!

bottom of page